Desde el estrés hasta el desequilibrio por microorganismos, los factores que influyen en el funcionamiento del aparato digestivo son muchos y variados.
El equilibrio de microorganismos es un factor clave para mantener la salud digestiva y llevar adelante una vida saludable.
Para muchas personas, la salud digestiva está directamente relacionada con lo que comemos. La comida muy picante o los atracones suelen ser algunas de las causas a las que se les atribuyen los malestares al momento en que aparecen. Sin embargo, esa es apenas uno de los tantos factores que la pueden afectar. (1,2,3,4)
El intestino es sensible al mundo exterior y hay muchas situaciones que impactan en su bienestar tanto en adultos como en los más chicos. Entre las causas más comunes están:
● Cambios de rutina: las interrupciones en la rutina diaria y los nuevos entornos pueden afectar negativamente el equilibrio normal de la flora intestinal.
● Viajes: muchas veces pueden exponernos a bacterias patógenas que ponen en riesgo los intestinos; un caso entre todos es la diarrea del viajero.
● Nutrición: una dieta desordenada es una de las principales causas de trastornos intestinales recurrentes, tanto en adultos como en niños. (2)
● Estrés: el factor emocional puede desencadenar problemas gastrointestinales intensos, como diarrea, estreñimiento, calambres y gases. (5)
● Medicamentos y antibióticos: algunos medicamentos, incluidos los antibióticos, suelen retrasar el crecimiento de las bacterias intestinales buenas, lo que puede causar un malestar intestinal.
Es a partir de cualquiera de estas causas que comienzan a aparecer algunos síntomas que, si no se atienden a tiempo, pueden desencadenar en trastornos que pueden tener distintos grados de severidad. La frecuencia puede variar de persona a persona: algunas los experimentan a diario, mientras que otras solo los padecen durante periodos específicos.
Los principales síntomas que aparecen cuando se trata de un trastorno intestinal son:
● Diarrea: puede considerarse un mecanismo de defensa del organismo que trata de expulsar más rápidamente las sustancias nocivas que pasan por el intestino.
● Dolor de vientre: un síntoma muy común, al que siempre es bueno prestar la debida atención, así como la presencia de cualquier otro síntoma acompañante como la indigestión y la sensibilidad alimentaria.
● Hinchazón abdominal: se refiere a una acumulación excesiva de gases en el tracto digestivo, como resultado de la ingestión de aire o de procesos de fermentación intestinal.
● Disbiosis: es un desequilibrio de la microbiota intestinal. Entre los síntomas más frecuentes encontramos náuseas, hinchazón abdominal y flatulencia.
● Trastornos intestinales en el embarazo: durante esta etapa, el estrógeno y la progesterona afectan la función intestinal normal y causan náuseas, estreñimiento, distensión abdominal y malestar general. (6)
El desequilibrio de la flora intestinal tiene varias maneras de manifestarse, por eso es importante identificar los diferentes síntomas a tiempo para encontrar la solución adecuada y evitar algunos problemas que puedan generar consecuencias negativas.
Por ejemplo, si los antibióticos se suministran durante mucho tiempo, retrasan el crecimiento de las bacterias intestinales buenas y pueden llegar a dañar la flora intestinal. Los probióticos son un ejemplo de bacterias buenas, ya que se encuentran naturalmente en los alimentos, mientras que otros se pueden obtener a través de medicamentos, como la bacteria Bacillus clausii, que se puede incorporar mediante Enterogermina® Plus, el probiótico N°1 recomendado por pediatras.(7, 8) Gracias a su capacidad de resistir los jugos gástricos ácidos y llegar al intestino, luego se multiplican y restauran la flora bacteriana intestinal alterada.
El equilibrio de microorganismos es un factor clave para mantener la salud digestiva y llevar adelante una vida saludable.
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