Consejos para evitar ser padres sobreprotectores

La atención desmedida puede derivar en problemas más graves como la intolerancia a la frustración y la falta de seguridad en la toma de decisiones.

Las relaciones tóxicas también pueden suceder en el núcleo familiar y de manera inconsciente. Para un padre, un hijo es un tesoro sagrado y, como tal, desea cuidarlo y resguardarlo. Pero ¿qué pasa con los padres sobreprotectores? ¿Le hacen un bien o un mal a sus hijos?

Es muy común escuchar o ver cómo algunos padres intentan resolver los problemas de sus hijos desde que son pequeños, con el afán de evitarles malestares, situaciones riesgosas o posibles sufrimientos y equivocaciones. Pero ¿ayudan realmente a forjar su personalidad?

 

Damián Supply (M.N. 44.122), licenciado en Psicología y especialista en Promoción de Salud en la Niñez y Adolescencia, explicó que el problema de la sobreprotección es que la interpretación del mundo y el contexto del niño están dados por el adulto y, de esta manera, proyectan temores y ansiedades que se vuelven un problema cuando los chicos los interiorizan y actúan en consecuencia.

“En cada etapa del desarrollo, es importantísimo que pueda desarrollarse la interacción con el entorno para fomentar la autonomía y la independencia, la diferenciación que conforma la personalidad”, precisó.

Según amplió, los niños están muy pendientes de la mirada y la aprobación de sus padres, ya que son quienes regulan y también habilitan la interacción con el mundo externo.

“A veces ante situaciones difíciles a nivel familiar o complejas emocionalmente, son los chicos los que absorben los temores, el malestar y las inseguridades de los más grandes, lo que trae consecuencias negativas como una extrema dependencia, problemas de autoestima o baja tolerancia a la frustración”, advirtió.

 

Por eso, para él, es sumamente importante que los adultos puedan registrar estas situaciones y abordarlas -puede ser conversándolas con pares, en la pareja o mismo con profesionales- para que no terminen siendo algo negativo entre el niño y el mundo que lo rodea.

¿Proteger o sobreproteger a los hijos?
Laura Podio (M.N. 66.722), licenciada en Arte y Psicóloga, explicó la diferencia entre cuidar/proteger y sobreproteger: “Hay una diferencia grande entre proteger y sobreproteger. Lo primero implica estar atento como adulto a cargo de los riesgos reales a los que pueda estar expuesto un hijo, de acuerdo con su nivel de evolución (si es un bebé, un infante, un niño o un adolescente). En esas etapas, es necesario protegerlo física y emocionalmente”, aclaró.

Consejos para evitar ser padres sobreprotectores
Sin embargo, la sobreprotección aparece en una situación en la cual el niño ya es capaz de comprender y accionar sobre el contexto que lo rodea, y el adulto se encarga de resolver situaciones que podrían ser perfectamente resueltas por el hijo. “Hay un mensaje implícito en todo eso: si yo resuelvo todos los problemas de un niño, lo que le estoy diciendo es que no tiene las herramientas para hacerlo solo”, lanzó.

 

La corriente de la crianza positiva explica justamente que, cuando se educa a un niño, lo importante es ofrecerle estructura y calidez, y establecer metas a corto, mediano y largo plazo. “Las exploraciones propias del crecimiento implican que van a suceder errores que deben ser acompañados por el adulto, pero no resueltos por ellos”, explicó.

Un ejemplo son los padres que todo el tiempo les evitan a sus hijos conflictos escolares, que les impiden tener contacto con otras personas o que seleccionan extremadamente los vínculos personales de sus hijos. “En esos casos, lo que en realidad hacen es quitarles las herramientas de aprendizaje para un buen desarrollo, tanto emocional como conductual”, advirtió.

 

Para ella, la persona sobreprotectora suele también cubrir las consecuencias de un error que pueden tener sus hijos, por lo que se genera una intolerancia a la frustración: todo lo que el niño quiere, lo obtiene pronto.

Más importante aún, añadió, “le impide al niño entender y aprender que las acciones tienen consecuencias. Al sobreprotegerlos, desaparece la conducta reparatoria del niño sobreprotegido, como aprender a pedir perdón, por ejemplo”.

En ese sentido, señaló: “Es muy importante enseñarle a un niño a desarrollar un pensamiento independiente, aunque sea crítico para el adulto. Un padre o madre tiene que saber y poder acompañar ese crecimiento y dejarles en claro a sus hijos que ellos tienen las herramientas para poder solucionar conflictos vinculares, errores cometidos, etcétera”.

“La sobreprotección es un modelo de crianza en el cual se van a criar niños y niñas inseguros de sí mismos, con baja autoestima, el pensamiento erróneo de que todo lo que venga de afuera será mejor que lo que ellos puedan producir, y con un gran nivel de dependencia hacia otros: esa dependencia se trasladará a otras personas/figuras en la adultez”, detalló.

Por último, la especialista aclaró que los padres sobreprotectores son absolutamente bienintencionados y que, en general, tienen una personalidad ansiosa, temerosa e insegura. “Esos miedos se transfieren a los hijos, que lo terminan incorporando y padeciendo en la adultez”, concluyó.

 

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