Los alimentos que previenen trombos y embolias

Para evitar trombosis, tan comentada últimamente a raíz del suministros de algunas vacunas para el Covid, es importante una alimentación equilibrada y alejarse de algunos medicamentos.

Además de llevar una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable es recomendable evitar algunos medicamentos como los anticonceptivos, los corticoides y los antipsicóticos.

Se ha hablado mucho de trombos en las últimas semanas, a raíz de los sufridos por diversos pacientes como consecuencia del suministro de la vacuna AstraZeneca. Esto ha dado lugar a que la llamada Trombosis Venosa Profunda (TVP) se haya puesto sobre la mesa en relación con diferentes medicamentos que encontramos desde hace años en el mercado y que muchas personas consumen con regularidad. La Fundación Española del Corazón alerta, por ejemplo, de que “los anticonceptivos orales pueden influir en la coagulación, aumentando el riesgo de trombosis venosa profunda y embolismo pulmonar, derrame cerebral e infarto de miocardio”. Por otra parte, según datos de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), algunos medicamentos que suponen un riesgo mayor de sufrir trombosis que la vacuna de AstraZeneca son, además de los anticonceptivos, los corticoides o los antipsicóticos.

¿Qué comer para evitar los trombos?
Mantener un estilo de vida saludable y una dieta equilibrada nos puede ayudar a prevenir los trombos. “No basta con consumir alimentos que nos ayuden a proteger nuestras arterias y, por tanto, la trombosis, sino que la dieta debe acompañarse de un estilo de vida saludable, que debe incluir el mantenimiento de un peso sano, practicar ejercicio físico con regularidad y evitar hábitos tóxicos como el tabaco, entre otros”, explica la nutricionista Susana León. Por su parte, el doctor Juan Pablo Canepa, cardiólogo clínico, asegura que “tener un estilo de vida cardiosaludable significa, a grandes rasgos, llevar una dieta mediterránea y realizar ejercicio físico aeróbico durante 45 minutos diarios, evitando factores de riesgo como tabaco, hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, sobrepeso, sedentarismo, estrés y consumo de drogas”.

En cuanto a la alimentación, León recomienda evitar el consumo de grasas trans, presentes sobre todo en los ultraprocesados y la panadería industrial. “Desde el punto de vista nutricional, la principal causa de trombosis es el exceso de grasas en las arterias, que pueden crear una placa de ateroma que puede obstruir o romper el vaso sanguíneo. La falta de elasticidad de este también ayuda a la formación de esta placa y a su posible rotura”, indica la especialista.

León insta, en este sentido, a evitar también alimentos que contienen cierto tipo de grasas saturadas como “el ácido láurico, presente en los aceites de palma y coco; el mirístico, en la manteca; o el palmítico, que encontramos en el aceite de palma”. Por último recomienda evitar el alcohol: “es un vasoconstrictor, que hace que las arterias se contraigan”. Los alimentos que, por el contrario, sí deberían formar parte de una dieta adecuada para prevenir trombos y embolias son los siguientes.

– Aceite de oliva virgen extra: Son muchos los estudios que relacionan el consumo regular de aceite de oliva virgen extra con una buena salud cardiovascular. Uno de ellos, realizado por científicos del Hospital Reina Sofía de Madrid y publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, señala que tomar aceite de oliva virgen extra disminuye hasta en un 40% la aparición del Factor VII de la coagulación, que favorece la formación de trombos. Los autores de la investigación afirman que esto se debe a la acción de los polifenoles, presentes sobre todo en aquellos aceites color verde oscuro, de sabor amargo y prensados en frío, puesto que los métodos en caliente provocan que los antioxidantes se quemen. “El aceite de oliva virgen extra es rico en ácidos grasos omega 3, que son antitrombóticos, y contribuye a aumentar lo que conocemos como colesterol “bueno”, el HDL, asociado con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular”, señala León.

– Pistachos: Los frutos secos en general y los pistachos en particular son buenos aliados de la salud cardiovascular. Según un estudio publicado en la revista Hypertension, las dietas que contienen pistachos reducen la presión arterial sistólica y la frecuencia cardíaca. “Los frutos secos en general son ricos en fitoesteroles, que impiden que se absorba el colesterol”, explica León. Canepa, por su parte, recomienda incorporar a la dieta el tipo de ácidos grasos presentes tanto en los frutos secos como en el aceite de oliva o la palta, pero siempre en sustitución de otras grasas que no son sanas. “Cuando hablamos de privilegiar el consumo de grasas mono y poliinsaturadas no nos referimos a incorporarlas a la dieta como extras, sino sustityendo otro tipo de grasas”, explica.

– Tomate: Incorporar frutas y verduras de temporada es imprescindible para tener una buena salud en general y para prevenir trombos y embolias. “Las verduras y frutas son ricas en fibra, que inhibe la absorción del colesterol e impide que el colesterol malo se aglutine y oxide y forme placas de ateroma en las arterias que bloqueen el flujo sanguíneo”, señala León. La nutricionista destaca que las frutas y verduras contienen vitaminas como la A, la C y la E, todas ellas antioxidantes, y señala que el tomate en particular “es rico en licopeno, un poderoso antioxidante natural”. Por su parte, el doctor Canepa cita el estudio PREDIMED, el más importante realizado hasta la fecha sobre dieta mediterránea y salud cardiovascular, y señala que “este tipo de dieta no solo reduce en un 30% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como infarto de miocardio o cerebrovascular, sino también enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o demencia, además de que reduce el riesgo de depresión”.

– Soja: Para León, la soja puede ser un recurso interesante en la alimentación, puesto que sus isoflavonas parecen tener un efecto protector a nivel circulatorio. “Está presente en alimentos como el tofu, o en los granos de soja, yogures y bebidas”, explica León, que recomienda que si escogemos estos últimos nos fijemos siempre en que no contengan azúcares añadidos.

– Sardinas: Los pescados azules tienen grandes cantidades de ácidos grasos saludables omega 3, además de que son ricos en proteínas y otros nutrientes. Es recomendable, según León, apostar por los que son “de pequeño tamaño, como sardinas, caballa o arenque, en detrimento de aquellos más grandes que presentan una alta concentración de mercurio”.

– Remolacha: “El óxido nítrico, un compuesto que no está presente en los alimentos, aunque algunos de ellos son precursores, también contribuye a proteger las arterias”, explica León. Se encuentra en alimentos como la remolacha, la sandía, las pipas de calabaza y la carne de pavo. Según una investigación publicada en la revista científica Ciencia Médica, el óxido nítrico es “el vasodilatador más potente en el organismo y presenta una diversidad de efectos beneficiosos tanto en el terreno cardiovascular como en neurología, inmunología, gastrointestinal, pulmonar, genitourinario y otras ramas de la medicina”. La investigación destaca los efectos beneficiosos del óxido nítrico como vasodilatador para deportistas.

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