Las diferencias entre “la soledad” y el estar solo

Se debe diferenciar el sentimiento de soledad, del estar solo. Un sujeto puede aislarse para pensar, crear, investigar y no tendrá la sensación de soledad; por el contrario estará concentrado en el tema a pensar, en las imágenes con las que creará una obra o con su objeto de investigación. Vale decir que en tanto se produzca un vínculo e intercambio entre el sujeto y, digamos, un objeto de su interés, éste no se sentirá en soledad.

La soledad es un sentimiento de carácter doloroso, ante la pérdida de vínculos interpersonales y la imposibilidad de restablecerlos o de acceder a otros nuevos. Se caracteriza por la imposibilidad de intercambio, que se vive como impuesta y por el afecto doloroso que la acompaña.

Esa imposibilidad generalmente se atribuye a una imposición que se vivencia como proveniente de los otros y del entorno, sin embargo debajo de las causas a las que rápidamente se aluden -lo social, lo político, lo económico, el peligro de contaminarse, etc- aparecen las verdaderas causas determinantes: las internas -psíquicas-.

La persona que se encuentra en estado de soledad está sumido en tintes afectivos que van desde la tristeza hasta la desesperación y desde la añoranza (por los vínculos perdidos, deseados y no concretados) hasta la depresión. Tanto la pérdida de vínculos como la imposibilidad de entablar otros nuevos serán justificados -desde el sujeto- con variados argumentos, pero existe un telón que hace de fondo como es el sentimiento de poca valía; la persona no se siente interesante o importante para los otros, sensación que lo lleva a inhibirse y esto tiene como consecuencia, el refuerzo del aislamiento. En ese estado psíquico -sentimiento de inferioridad- la persona aún estando rodeada de amigos, compañeros, familiares o estando en pareja, siente el estado de soledad.

Los argumentos a los que apelan para explicarlos, si bien varían con la personalidad de base de cada individuo, presentan elementos comunes que se expresan en frases como: “no les intereso”, “no me entienden” o; por el contrario como reacción ante la imposibilidad de lograr vínculos, dicen: “no me interesan”, “no me gustan”.

En el tratamiento psicoanalítico esas frases son los mojones iniciales del camino que deberá recorrerse para ayudar al sujeto a que supere el sentimiento de soledad.

Ese “camino” de ideas, pensamientos, fantasías, será el que lleva a las verdaderas causas -inconscientes- que determinan el sentimiento de soledad y las inhibiciones.

Los sujetos en estado de soledad, utilizarán distintas estrategias para aliviar el sufrimiento que les provoca, éstas van desde el apego y extrema dependencia con otras personas, la compulsión a híper-ocuparse laboralmente, variadas adicciones, hasta el suicidio. Sin llegar a este punto las otras estrategias empleadas, si bien calman momentáneamente, no resuelven el problema de fondo, pues éste es la insatisfacción de la apetencia básica de todo ser humano, la de amar y ser amados.

*El doctor Enrique M. Novelli es-Psicoanalista, Miembro Titular de la APA y Full Member IPA.

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