El lagrimeo constante ¿puede ser grave?

Este síntoma puede ser ocasionado por una obstrucción de las vías lagrimales. Cómo tratarlo para que no se convierta en algo crónico.

El lagrimeo constante, copioso y molesto es el principal síntoma de la obstrucción de las vías lagrimales, un cuadro que además puede causar picor, sensación de cuerpo extraño, enrojecimiento ocular, producción de lagaña espesa e incapacidad para cerrar el ojo por completo.

¿Qué función cumplen las lágrimas?
Las glándulas lagrimales, ubicadas en la parte superior externa del ojo, producen lágrimas. Estas tienen como función limpiar y humidificar el ojo para su correcto funcionamiento.

Cuando el complejo sistema de drenaje de las lágrimas se ve interrumpido se produce una obstrucción de las vías lagrimales. Este cuadro genera una acumulación de la lágrima, que provoca un lagrimeo constante, copioso y molesto, que se denomina epífora.

¿Por qué se obstruyen las vías lagrimales?
El sistema de drenaje de las lágrimas puede interrumpirse por diversas causas como infecciones frecuentes (conjuntivitis), alteraciones de las fosas nasales (desviación del tabique) o traumatismos faciales.

Otras causas son:

Parálisis facial que afecta al músculo orbicular.

Insuficiencia del mecanismo valvular de drenaje de la lágrima.

Anomalías palpebrales.

Rinitis alérgica.

Inflamaciones crónicas de origen sistémico.

Tumores.

Presencia de litiasis (piedritas) en las vías lagrimales.

En los recién nacidos, la obstrucción de las vías lagrimales es muy habitual y suele ser consecuencia de una inmadurez de la funcionalidad del sistema de drenaje, que tiende corregirse espontáneamente con el paso del tiempo.

En los adultos, suele ocurrir que el conducto lagrimal se va estrechando hasta llegar a cerrarse. Esta patología -que recibe el nombre de dacriocistitis- es más frecuente en mujeres de más de 50 años y produce enrojecimiento del saco lagrimal, laxitud del párpado inferior, dolor e infecciones oculares.

En los casos más graves, puede producirse una sobreinfección bacteriana que genera una obstrucción severa, con una secreción purulenta, dolor, signos de inflamación en el borde interno del ojo y fiebre.

Tratamiento contra las lágrimas
Si bien el 90% de las formas congénitas de obstrucción de las vías lagrimales se resuelve por sí mismas, es importante que ante un lagrimeo constante se acuda de inmediato al oftalmólogo.

Para acelerar la resolución del cuadro, se aconseja realizar masajes regulares en la zona del saco lagrimal. En caso de que el cuadro no mejore espontáneamente, se puede practicar un sondaje bajo anestesia de las vías lagrimales para desobstruirlas. Si además existe infección, debe tratarse mediante antibióticos, antiinflamatorios y drenaje quirúrgico del saco lagrimal infectado para facilitar la salida del pus.

Si el problema es persistente y con la exploración de las vías lagrimales no se logra su desobstrucción, se deberá recurrir a la cirugía. La opción quirúrgica también es adecuada en caso de alteraciones palpebrales o del tabique nasal, lo que ayudará a evitar el lagrimeo constante secundario a la obstrucción externa de las vías lagrimales.

 

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